jueves, 29 de mayo de 2014

El frutero del Edén

Tras mucho tiempo con este blog abandonado, retorno con un escrito de hace unas semanas, cuando leí una nueva propuesta del Gobierno justo en el Día de la Madre:

http://iniciativadebate.org/2014/05/02/fuerte-polemica-por-la-iniciativa-del-pp-para-sacar-a-las-embarazadas-de-las-aulas/#.U2TNNwcLHjs.facebook

Una chica de 17 años se queda embarazada y, claro, ¿cómo va a continuar en clase con sus compañeros para acabar bachillerato y conquistar sus metas? El mal hay que arrancarlo de raíz y la manzana podrida hay que desterrarla antes de que contagie con su gran mal al resto del frutero… Como si una madre adolescente no tuviese que enfrentar nada, para que encima tenga que enfrentarse también a la última que se nos propone desde el Gobierno. Lo que me quedaba por leer en este siglo XXI.

Pensándolo bien, el casquivanismo de la manzana podrida es contagioso en demasía, ergo el resto de manzanas son unas casquivanas en potencia. Así que saquémoslas también de las aulas como medida preventiva y dejemos sólo a los muchachos de bien, único y gran futuro de nuestra sociedad en retroceso. Una sociedad pintada de mujeres dedicadas a la cría y de hombres cazadores de mamuts. No creo que en este proceso de involución sea tan descabellado pensar que esta pueda ser la siguiente “medida” que oigamos como propuesta "brillante" de nuestro "insigne" gobierno.

No quiero imaginar que esta aberración llegue a llevarse a cabo. En lugar de buscar medios que de verdad ayuden a estas chicas a conciliar su próxima maternidad con los estudios, pongamos más trabas a una situación ya complicada de por sí. Créanme, sé de lo que hablo. Quiero pensar que no se sale de lo común el apoyo que tuve desde el instituto en el que estudiaba, pero aún doy gracias por cómo intentaron ayudarme en todo lo posible cuando al iniciar aquel curso de primero de bachiller di a luz a Alejandro, y cómo volvieron a hacerlo unos años después cuando decidí retomar mis estudios en el mismo centro. Orgullosa estoy de haber podido contar con esos profesores, orgullosa estoy del esfuerzo que realicé para terminar Bachillerato y de los resultados que obtuve por ello, orgullosa estoy de estar en el tercer curso de la carrera que me apasiona y me llena, y, sobre todo, orgullosa estoy del pequeño gran hombre que lleva acompañándome en este camino de superación durante sus casi 10 añitos de vida. ¿Y ahora pretenden que una joven madre tenga que agachar la cabeza y avergonzarse por traer una vida a este mundo siendo estudiante? Confínennos en un gueto ya de paso si lo ven oportuno…

Perdónenme, señores que pretenden controlar nuestras vidas y que proponen medidas retrógradas e involutivas, pero la vergüenza no la siento por mi temprana maternidad, sino que es lo que siento de que gente que piensa de este modo me "represente". Y las gracias sólo puedo darlas a los magníficos tíos que tengo, que me han ayudado y me siguen ayudando hoy día para que pueda ser graduada en Filología Hispánica; a esos amigos ante, y entre, los cuales no me avergoncé de ser madre; y a esos profesores y grandes personas de mi instituto, aquél que un día su por entonces director catalogó como mi casa. Ellos creyeron en mis posibilidades y me hicieron ver que podía con todo, que las barreras podía saltarlas y derribarlas. Gracias a ello me encuentro ahora donde estoy: alcanzando metas al lado de mi hijo, un hijo nacido de una adolescente de 17 años.

Gracias, Alejandro, por haberme concedido, aquel 30 de septiembre, el increíble privilegio de ser tu madre y de pasar hoy, a tu lado, nuestra novena celebración del día de la madre juntos.

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